Un adios
Siento la melancolía erizando el vello de mis brazos
mientras cierro los ojos lentamente y mi cuello relajándose,
como si mi cabeza fuera de plomo.
Todo mi cuerpo lacio, escuchando la música y
dejándose llevar por la melodía que acompaña a una voz dulce
que canta con palabras que casi no comprendo
pero que llegan a tocarme el alma...
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